Dentro de la acción. Gredos, invierno 2017

Anuncios

Serie “Ruido blanco”

Ese es el título de esta serie de seis fotografías hechas bajo una ventisca en un atardecer de invierno en la Sierra de Guadarrama. Las seis imágenes son una selección en formato cuadrado de las fotografías que hice un día que volvía de escalar la Pared del Zabala (https://ahenav.com/2016/03/14/si-escalas-no-fotografias/).

El tiempo aquel día era bastante malo. Con una visibilidad tan reducida y el ruido del viento llevándose las palabras en otra dirección fue imposible hacer la escalada alpina de varios largos que teníamos pensado hacer. Como no queríamos volvernos sin escalar, elegimos hacer una escalada corta en la Pared del Zabala, que es una pared con vías de uno o dos largos sencillos. Esta pared permite escalar con poca dificultad en mixto en invierno cuando el tiempo es bastante malo y no se puede hacer otra cosa.

Escalando en la Pared del Zabala, Peñalara, 2016. © Héctor Sánchez

Escalando en la Pared del Zabala, Peñalara, 2016. © Héctor Sánchez

Al llegar, montamos la primera reunión a pie de vía. Mientras uno de mis compañeros de cordada me aseguraba, empecé a escalar por un diedro que dejaba caer esporádicamente auténticas duchas de nieve. Las condiciones eran tan malas y las fisuras cubiertas de hielo ponían tan difícil encontrar puntos donde meter seguros que decidí hacer la vía completa en un solo largo, agotando por completo las cuerdas dobles de 60 metros. Ya en aquel momento el paisaje a mi espalda que mostraba la nieve arrastrada por el viento me pareció maravilloso, de un carácter inhóspito a la vez que atractivo; un paisaje que solo puedes contemplar si estás dispuesto a sufrir incomodidades.

Después de escalar la vía, mientras nos alejábamos de la pared y volvíamos al coche, el viento lateral, que soplaba con fuerza, empezó a mover las nubes bajas rápidamente. Éstas se intercalaban con claros en los que aparecía y desaparecía el paisaje, tan rápido que casi parecían fotogramas de una película a cámara lenta.

Cuando los claros rompían la cortina blanca espesa formada por las nubes bajas, era llamativo ver aquel paisaje luminoso del primer plano superpuesto contra el fondo oscuro. La oscuridad del fondo provenía del bosque de pinos de una ladera lejana, que a veces se mostraba nítido, pero otras aparecía como una masa oscura uniforme y desenfocada. Era un fondo perfecto en el que se proyectaban los copos de nieve que de otra manera hubieran pasado desapercibidos. En esta serie he querido incluir las dos visiones; por un lado, las escenas en las que se muestra nítido el fondo, y por otro, aquellas en las que se muestra ese fondo oscuro desenfocado.

Para estas imágenes utilicé mi cámara réflex, la que nunca falta cuando voy a la montaña, ya sea a escalar o a fotografiar. No utilicé filtros, que tampoco los necesitaba la escena. Cuando voy a escalar, como ya llevo mucho peso por el material de escalada, suelo llevar un único filtro degradado neutro para casos en los que la diferencia de luz del cielo y tierra es muy grande. En invierno, con nieve, la luz que rebota en el suelo nevado tiene menos diferencia con la que muestra el cielo, por lo que el filtro solo es necesario al amanecer o atardecer disparando hacia el sol. El filtro es un cokin barato y simple, que utilizo sin portafiltros. Es pequeño y cabe en cualquier sitio y no tengo que tener miedo a que se rompa o se arañe; además, como no lo superpongo con otros filtros, no tengo problemas de dominantes de color magenta. Y, sobre todo, no utilizar filtros me hace ser más rápido y evitar que mis compañeros de cordada se alejen demasiado y me toque correr mucho para alcanzarlos.

La serie completa puede verse aquí: https://ahenav.com/galeria/series/ruido-blanco/

Ruido blanco

Sierra de Guadarrama, ventisca durante un atardecer de invierno, 2016.

Después de un pequeño accidente en moto, aprovecho estos días de obligado reposo sin poder salir a escalar y rescato dos imágenes de este invierno que dejé sin publicar.

Aquel día volvía de escalar la Pared del Zabala, una pared de vías cortas de uno o dos largos sencillos que permiten escalar mixto en invierno cuando el tiempo es bastante malo. Días en los que la visibilidad tan reducida y el ruido del viento no permiten comunicarse, haciendo casi imposible escaladas más largas.

A pesar de las ganas que tenía de volver rápido al coche, y aunque mis compañeros de cordada avanzaban muy rápido, hice caso a la vocecita que me pedía darme la vuelta una vez más y no me resistí a fotografiar esas líneas sinuosas descendentes: una marea blanca deslizándose por los planos de las laderas superpuestas, empujando con fuerza hacia abajo y desplazando del encuadre hacia la esquina superior derecha los tonos oscuros de los valles, cada vez más arrinconados según avanzaba la ventisca.

Fascinación por la montaña

Ya no concibo la montaña sin ver y fotografiar su luz, ni acariciar su fisonomía escalándola. Y no hay nada mejor que poder hacer a la vez las dos cosas que te apasionan.

Esta luz tan especial nos la regaló el sol al amanecer de camino a Peñalara para escalar el gran diedro; una luz que se difuminaba al chocar con unas nubes bajas que serían el preludio de una ventisca y una ligera nevada de primavera que haría más interesante la escalada.

Y es que, a veces, no hay más sujeto en una fotografía que la propia luz. En este caso, un placer poder sortear los filtros del ojo humano y la mente consciente confundiendo a la cámara y su sensor de balance de blancos cuando la luz cálida se muestra en la misma escena contra la luz azulada fría de la sombra.

Más tarde, lo que se ve escalando de primero una vía mixta con una réflex al cuello, justo después de poner un seguro intermedio, mirar hacia abajo, apuntar y disparar.