Montaña bajo la luz de un amanecer

Siguiendo con la reflexión del artículo anterior sobre la luz, en éste me gustaría enfrentar cara a cara dos momentos diferentes de una misma escena en Sierra Nevada con una composición casi idéntica y demostrar que merece la pena el sacrificio de buscar una luz adecuada; o al menos las sensaciones que podemos tener al contemplar el espectáculo de luz de un amanecer en la montaña.

La primera fotografía es un borrador hecho con el móvil a las 12:30 de la mañana. La luz cenital y blanca resulta bastante aburrida.

La segunda fotografía está hecha al amanecer, justo cuando el sol casi ha despuntando y una suave luz rosada ilumina parte de los raspones, la misma que se proyecta sobre las nubes lejanas a la izquierda.

¿Hablamos de un «alpenglow» o simples rayos solares? La fotografía está hecha unos pocos minutos antes de que el sol se eleve por el horizonte (-1.4 grados) y esa luz no proviene de rayos solares directos sino que en realidad es un resplandor rosado. Por tanto, sí se trata de un «alpenglow». ¿Y de dónde viene exactamente? Es el resplandor de la luz que había a mi espalda, la de la siguiente fotografía, que está hecha un minuto después que la anterior. En ésta otra el sol tampoco se ha elevado y está a -1.2 grados (podré decirlo con esa exactitud siempre y cuando el reloj de mi cámara no esté muy dislocado).

Es todo un espectáculo ver cómo ese resplandor rosado —el cinturón de venus o arco anticrepuscular— va cambiando al elevarse el sol. Si miramos hacia el punto antisolar (de espaldas a la salida del sol), cuando éste está más bajo el resplandor rosado se proyectará sobre las nubes más altas. Según vaya ascendiendo el sol, el resplandor rosado irá bajando, las nubes altas se irán destiñendo y volviéndose grises, y las más bajas se teñirán de rosa. Así hasta llegar a tocar las cimas de las montañas, que será el momento en el que veamos ese «alpenglow». Cuando el sol supere el horizonte (se eleve por encima de los cero grados), el cinturón de venus desaparecerá y habrá comenzado la «hora dorada», cambiando la luz de la escena de un rosa delicado a un dorado intenso.

Más fotografías del amanecer en Luces de primavera en Río Seco.

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6 comments

  1. que tal Antonio,mucho tiempo llevo sin comentar nada;aunque si te he seguido,estupendas reflexiones sobre las luces del amanecer,no cabe duda de que las has estudiado a fondo,particularmente para mi son siempre las mas interesantes y con frecuencia olvidadas,sobre todo su direccion que ya sabes lo que influye enlos resultados finales,perdona mi ignorancia me gustaria saber exactamente el equivalente alpenglow,pues odio el ingles sobre todo cuando descubri que el programa de fotos aperture de apple,esta en la mayoria de los minoritarios idiomas y su desfachatez de ignorarnos,es algo imperdonable y que nos debiera hacer reflexionar sobre la compra de sus productos,por otra parte excelentes y perdona mi patriotismo,ya se que no esta de moda,saludos Antonio

    1. Gracias por tu visita Víctor. Lamentablemente como inventamos y fabricamos poco (en comparación con otras culturas), nuestro/s idioma/s quedan algo relegados. Alpenglow podría traducirse como “Resplandor alpino”. Saludos

  2. de acuerdo que inventamos y fabricamos poco,pero esa millonada de hispanoparlantes tampoco consumimos?de nada les sirve a los otros fabricar sino encuentran consumidores,pienso se podria hacer muchisima fuerza y creo nos falta dignidad como pueblo,que tengas un buen dia

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