Atardecer de primavera en el corral de Valdeinfierno, Sierra Nevada, 2014

Esta fotografía con una composición abigarrada y un poco caótica no aspira a cumplir las mejores reglas en cuanto a disposición de elementos, técnica o preparación metódica.

El poco mérito que quizá pueda tener es la intencionalidad de encuadrar así para hacernos sentir que de repente vamos a ser arrastrados hasta el fondo del precipicio del Corral de Valdeinfierno; que un paso en falso hará que nos deslicemos por la curva que forma la nieve en la esquina inferior derecha y caigamos —sin posibilidad de detenernos— hasta el fondo de un valle que las nubes se han encargado de hacer infinito.

La razón de hacerla sin prepararla previamente, la razón de encuadrar sin evitar que haya tantos elementos en la escena, no es otra que atrapar para siempre una sensación, aquella que tuve ese día: una mezcla de fascinación y miedo, de soledad y nostalgia.

El sol se había puesto. Era casi de noche. Estaba en el corazón de la Sierra, solo, buscando un refugio que aún no conocía, sin los medios adecuados para pasar la noche. Las pendientes eran fuertes y la nieve primavera se acumulaba en ellas; las fracturas de placa se hacían notar insinuando que de un momento a otro la nieve se desprendería ladera abajo.

Cuando llegué a esta zona rocosa y pisé suelo firme sentí alivio. Me senté en una roca al filo del corral pensando en beber y descansar, pero no hubo tiempo para eso; cuando miré al frente, este espectáculo de luz que se presentó ante mis ojos me fascinó.

La luz no esperaba y sólo se mostraría unos instantes más. Saqué la cámara de la bolsa delantera y medí la luz. El tiempo de exposición que demandaba la escena era muy bajo, insuficiente para disparar a pulso. No había tiempo para sacar el trípode, colocar cables, burbuja ni filtros; hice un movimiento rápido de la rueda del ISO de la cámara para llegar a 800 y ganar tres pasos pero nada, sólo sacrificando profundidad de campo al llevar la apertura de f11 a f5,6 conseguí que la velocidad para disparar a pulso llegase a un punto prudente. Sujeté la cámara con firmeza y disparé.

La he querido publicar por la nostalgia que me produce; y por compartir aquellas sensaciones (o al menos intentarlo).

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