Ensenada de Mónsul, Cabo de Gata, 2014

He visto situaciones distintas en esta playa virgen de Cabo de Gata, cuyas rocas ponen de manifiesto de forma clara su origen volcánico. La primera vez que estuve allí, hace catorce años, la playa tenía más arena, llegando incluso a unir esta ensenada con su vecina Ensenada de la Media Luna, que está más al oeste. En ésta ocasión, la arena había retrocedido, dejando al descubierto rocas caídas de la punta del Mónsul, cubiertas de verdín, y separando ambas ensenadas.

La playa está rodeada por promontorios y acantilados formados por impresionantes lenguas de lava fosilizada. Cuando éstas llegaron hasta el mar y se solidificaron, la fuerza del agua las fue erosionando hasta que tomaron esta forma tan llamativa que hoy vemos. Además, la erosión fue haciendo que las rocas se desprendieran y cayeran al mar, creando este ecosistema en el que proliferan las algas y que aportan este matiz verde intenso a un paisaje tan agreste.

Era primavera cuando me acerqué a esta playa la tarde y noche anterior, en la que estuve fotografiando desde la ensenada de la Media Luna mirando hacia el Este, intentando captar escenas con la suavidad del crepúsculo del atardecer. Fue el momento en el que me fijé en las rocas, especialmente esa roca cubierta de algas blancas, y pensé en utilizarlas como primer plano de una vista más amplia con la peineta del Mónsul de fondo.

A la mañana siguiente regresé. Sin calcular bien la hora de la salida del sol y el tiempo de trayecto, me había levantado tarde, así que ya de camino el sol comenzaba a despuntar y pensé que había perdido la oportunidad de fotografiar este lugar con la luz suave del amanecer.

Cuando por fin pude aparcar el coche, salí corriendo trípode al hombro hasta la playa para colocarlo en el lugar que ya tenía visto desde la tarde anterior y así poder fotografiar el cielo crepuscular que había en ese momento. La playa estaba desierta, y mientras corría como un poseso con la vista clavada en la peineta, no me di cuenta hasta estar casi justo al lado que había tres campistas que estaban durmiendo con sus sacos en la arena, casi al borde del agua. La verdad es que me cuesta entenderlo, porque la humedad y el frío de la mañana eran tremendos, así que dormir en esas condiciones no debe ser nada agradable durante esta época, por no mencionar el susto que una de ellas se llevó cuando, al despertarse -supongo que por el frío- para ponerse algo de ropa, vio que un tipo se acercaba desde lejos corriendo con tres palos negros al hombro. Lo más cómico es que estaba en top-less, así que estar de esa guisa en una playa desierta al amanecer y ver que alguien se acerca corriendo debe causar una impresión de película. Yo llegué y me lié con la cámara y los filtros, así que cada uno siguió a lo suyo, los campistas a seguir durmiendo y yo a fotografiar.

Después de fotografiar la ensenada desde el Este con el crepúsculo como telón de fondo y entretenerme un buen rato en la mitad de la ensenada fotografiando la peineta con la arena suave como primer plano, volví a esta parte para fotografiar esas rocas con la escena que había visto la tarde anterior. El sol ya estaba alto, pero las nubes fueron tomando más presencia y suavizando los rayos de sol.

Elegí este encuadre procurando rellenar el primer plano con las rocas cubiertas de verdín a modo de base. Luego intenté que la roca cubierta de blanco quedase a la derecha, en el plano medio, iniciando así un recorrido visual desde la esquina inferior izquierda hasta la roca blanca en la derecha. El triángulo lo completó la peineta al fondo. Creo que esta segunda parte del recorrido es la que más peso tiene.

Una vez elegido el encuadre exacto, tras medir con el exposímetro de la cámara y ver que había una diferencia de unos tres puntos entre cielo y resto de planos, puse en el portafiltros un filtro degradado neutro de transición dura de tres pasos, colocando después sobre la ranura más cercana al objetivo un filtro de densidad neutra de diez pasos para bajar la velocidad hasta los 15 segundos.

El filtro de diez pasos no deja ver la escena, por lo que hay que encuadrar antes de colocarlo. Para esto, los filtros que van sobre portafiltros son mucho más cómodos que los filtros de rosca, así se puede quitar y poner el portafiltros cada vez con un simple gesto para quitarlo del objetivo. Además, esto facilita mucho poder ver hasta dónde se está calando el filtro degradado que estamos utilizando para reducir el rango dinámico que nos hemos encontrado en la escena y hacer que quepa en el rango que maneja el sensor de nuestra cámara y evitar todo lo posible quemar luces o empastar sombras.

Tras dos fotografías más de una escena similar simplificando algo el primer plano, me despedí de este lugar tan único.

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4 comments

  1. gracias Antonio por interesarte por mi persona,todo sigue bien,las fotos desaparecidas no son culpa de la direccion de la web,tienes que corregir Cata por G,la foto muy lograda su composicion y dadas las condiciones.Se aprecia bastante el uso del degradado neutro en los roques del fondo,al menos en mi monitor apenas se les aprecia detalle,muy idilicas las playas de cabo gata,alguna vez estuvimos por alli en temporada baja,un afectuoso saludo

    1. Gracias Víctor. Me alegro de que sigas bien. Cierto el despiste, en qué estaría pensando para poner Cabo de Caba. A ver si te animas a subir a FN. Saludos

      1. FN no me anima,me llega con publicar alguna a nivel familiar en las redes sociales,si quieres te envio alguna de oviedo a traves de gmail para que me comentes sin contemplaciones.saludos

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